Style Switcher

Layout type

Menu type

Header style

Footer style

Background for boxed layout

Background color:

illusion


Agencia Espacial Europea esperan éxito en la misión ‘Rosetta’

Agencia Espacial Europea esperan éxito en la misión ‘Rosetta’

Agencia Espacial Europea esperan éxito en la misión ‘Rosetta’

El 14 de agosto próximo será la fecha límite para determinar si el robot ‘Philae’ se reactiva y cumple su misión.

Semana tras semana, posposición tras posposición, la posibilidad de que un fallo convierta un triunfo en un éxito calificado se cierne sobre al menos una parte de la misión espacial europea Rosetta.

El 14 de agosto próximo será la fecha límite para determinar si se puede activar la cápsula Philae, llevada al espacio por Rosetta, y que el 14 de noviembre de 2014 se posó al tercer intento sobre el cometa 67P/C-G.

Pero Philae ha estado callada desde el 16 de noviembre del año pasado y su silencio se atribuye a la falta de luz solar para alimentar los paneles que a su vez suministran energía a sus instrumentos.

Philae quedó a la sombra de un acantilado que le impide recibir la iluminación, y por tanto, la energía necesarias.

Su despertar depende de que el 13 de agosto, cuando el cometa llegue a su máxima cercanía con el Sol, obtenga la iluminación necesaria.

Pero también depende de otra cosa: que los paneles solares estén en la posición adecuada para recibir la luz. Y eso no es seguro…

Enviada por la Agencia Espacial Europea (ESA), la hazaña tecnológica fue saludada como un hecho histórico: la primera vez que un artefacto hecho por el hombre alcanzaba y aterrizaba en un cometa.

Pero desde el punto de vista del ingeniero programador mexicano Paulo González Pérez, los siete meses que han transcurrido sin envíos de información del Philae son más bien la señal de un fallo que era previsible.

“Son problemas de programación que deben ser investigados”, dijo el técnico, que fue despedido en 2011 y regresó a México en 2012 luego de que, según dijo, recibió amenazas de muerte.

De acuerdo con la versión oficial, los problemas del vehículo que acometizó y rebotó dos veces se debieron a que los arpones de que estaba dotado para asegurar su posición no se dispararon a tiempo. El aparato terminó en una zona oscura, al lado de un acantilado.

Sus transmisiones duraron 54 horas, hasta que se agotaron sus baterías. Después, nada, debido a la falta de energía.

Y durante todo este tiempo la ESA ha emitido información que sin negar los problemas anuncia la posibilidad de un despertar del Philae.

Cuando llegue a la luz. Si llega.

Para González, en cambio, es resultado del descuido en la programación del aparato, que no sólo comprometió la misión del vehículo —que tiene un volumen aproximado de un metro cúbico— sino hasta los datos que haya podido recoger y transmitir.

“Debe haber una investigación”, reiteró. Entre otras razones porque según precisó, la misión costó más de siete mil millones de euros a diversos entes europeos y por la forma en que afirma se condujeron los responsables.

Uno de ellos, por ejemplo, afirmó que la idea general era derrochar el dinero de los contribuyentes europeos.

González mostró un video donde aparece el coordinador del grupo de desarrolladores de la misión Rosetta en ESAC, Harold Metselaar, y en el que dice que “el único verdadero objetivo de la ESA es el de desperdiciar el dinero del contribuyente europeo en proyectos espaciales innecesarios, como el proyecto Galileo”.

González Pérez, de origen veracruzano, ganó a fines de 2010 un puesto de programación en la empresa Ingeniería y Servicios Aeroespaciales S.A. (INSA) que en 2012, una compañía descentralizada perteneciente al Ministerio de Defensa español que laboraba para la ESA y que en 2012 fue integrada al grupo Ingeniería de Sistemas para la Defensa de España (Isdefe), del propio Ministerio.

El puesto era como desarrollador del software Rich Client y su coordinador era Harold Metselaar.

Pero desde un principio hubo problemas. El primero, que no había el equipo adecuado para el trabajo, ya que según aseguró se le envió información de corte confidencial a su correo electrónico personal y debió trabajar la codificación en su propia “lap-top”.

La falta temporal de equipo en ese lapso fue confirmada luego por Michael Kueppers, coordinador de operaciones científicas de la ESA, aunque precisó que la carencia se resolvió con el avance del proyecto. Kueppers dijo recordar a González Pérez.

En ese marco, el propio ingeniero mexicano, de 38 años, aseguró que su trabajo había sido “innovador y de alta calidad”. Sin embargo González fue despedido del proyecto el 28 de junio de ese mismo año, literalmente al regresar de un perido vacacional, durante el que afirma su trabajo fue destruido o intervenido por otro programador, Jorge Díaz del Río, una persona de la confianza del presidente del proyecto, David Frew.

La relación era tal que el propio González Pérez la cita como la razón para que Frew “ignorase la pobre calidad del trabajo” de Díaz del Río.

En un testimonio escrito que el ingeniero informático mexicano hizo llegar a Excélsior, precisó que a su regreso de vacaciones descubrió que Díaz del Río se había aposentado varios días en su oficina y que su escritorio había sido abierto y sus discos de respaldo destruidos.

Después de eso fue despedido e interpuso demandas laborales a través del bufete de abogados HERNANDEZ-VILCHES, ASOCIADOS, S.L. (C.I.F. B-83788307 en Madrid) y mediante ellos (referencia 2011/103) a los principales responsables del ESAC para exponer su testimonio.

Pero “desgraciadamente estos últimos se negaron a una diligencia” escribió González.

Posteriormente denunció amenazas de muerte en su contra, a través del mismo bufete de abogados. Hechas por vía telefónica, las amenazas fueron lanzadas por una persona con acento alemán.

El Ministerio de Defensa español indicó que ese año hubo varios recortes de personal en el INSA y descartó las quejas de González Pérez como cuestiones vinculadas con temas laborales.

De hecho, un reporte de INFODEFENSA del 17 de marzo de 2012, la fusión de INSA en el ISDEFE debería llevar ese año a un ahorro de 400 mil euros.

En un mensaje a un colaborador de Excélsior, una portavoz de la ESA se quejó de las indagaciones.

“Me han comentado que los intereses no eran sobre Rosetta sino sobre un trabajador. No creo que la petición fuera meramente de interés sobre la misión.

“Le rogaría que en otra ocasión sólo nos pidiera gestionar entrevistas meramente periodísticas y no de carácter informativo sobre trabajadores ya que los tiempos de nuestros científicos no están para estos temas de otro nivel”.